El choque entre Noruega e Israel por las Eliminatorias de la UEFA, disputado en Hungría debido al conflicto en Medio Oriente, ha quedado eclipsado por un trasfondo político inevitable.El partido terminó 4-2 en favor de los escandinavos. Sin embargo, la relación histórica entre Noruega y Palestina, sumada a la postura oficial del país nórdico sobre la guerra en Gaza, ha generado un escenario tenso en la previa del partido.
Noruega ha mantenido históricamente una relación estrecha con Palestina, tanto a nivel gubernamental como en el ámbito deportivo. La Asociación Noruega de Fútbol (NFF) ha colaborado activamente con su par palestina, capacitando entrenadoras y promoviendo el desarrollo del fútbol en la región.
En este contexto, la presidenta de la NFF, Lise Klaveness, reiteró el apoyo de la federación al pedido del gobierno noruego de un cese inmediato de las hostilidades en Gaza. “Esto es algo que hemos expresado claramente desde que comenzó la guerra”, aseguró en una entrevista con TV 2 Noruega. Sin embargo, también solicitó a la prensa de su país que no avivara innecesariamente la controversia en torno al partido.
Pese a los intentos de la federación noruega por evitar una escalada en el conflicto mediático, la conferencia de prensa previa al partido evidenció la tensión existente. Periodistas israelíes cuestionaron al entrenador noruego, Ståle Solbakken, por centrarse en un solo lado del conflicto y no condenar los ataques del 7 de octubre contra Israel.
“Si siguen un poco más y leen con más atención, verán que ayer hablé más sobre ello”, respondió Solbakken, intentando poner el tema en perspectiva histórica.
En Israel, la postura de Noruega ha sido recibida con críticas. Según el medio Sport 5, los jugadores de la selección israelí recibieron la instrucción de no intercambiar camisetas con sus pares noruegos al finalizar el encuentro. “Cualquiera que tome una camiseta de Haaland, Ødegaard o Sørloth debería estar avergonzado”, afirmaron desde la prensa israelí.
El defensor Sean Goldberg, por su parte, expresó su incomodidad con la posición noruega: “Es desagradable escuchar lo que la gente dice de nosotros”, señaló al medio Uno.
Más allá del resultado en el campo, el enfrentamiento entre Noruega e Israel dejó en evidencia la imposibilidad de separar el fútbol de la política en un contexto de conflicto armado. Mientras Noruega mantiene su apoyo histórico a Palestina, Israel responde con un discurso de defensa nacional. El partido, más que un evento deportivo, se convirtió en una nueva arena de disputa simbólica en la que el fútbol fue un actor más de un escenario global en tensión.